Columna publicada en PIMIENTA de Excelsior

Hace unos días publiqué en mi Instagram una foto sin maquillar, en mi estado natural, sin filtros ni aplicaciones que cambiaran mi color de piel o mitigaran mis imperfecciones. No era otra persona, era yo en mi estado más puro, eso que a muchas les cuesta mostrar y que el mundo nos obliga a no revelar.

En estos tiempos en los que la naturalidad brilla por su ausencia, se pone de moda lo que exalta lo natural, lo menos intervenido y procesado posible: buscar la esencia está en boga. Porque lo que pasa en la vida se refleja en el mundo enológico, en los vinos de Jerez el Fino En Rama, alguna vez rechazado por ser tan natural y para algunos poco refinado, hoy se erige como favorito de expertos y sibaritas porque revela esencias difícilmente encontradas en otros vinos del tipo Fino.

Al mismo tiempo que vivimos saturados de filtros fotográficos que consiguen imposibles mejoras, de maquillajes que esconden lo que le trascurso de la vida otorga, y de vinos de dudosa calidad convertidos en campañas de marketing, el Fino en Rama es el que se extrae sin filtrar ni clarificar, embotellado en su estado natural directamente sacado de la barrica sin más retoques de aquellos que construyen belleza con recursos artificiales alejados de su esencia. Podría decirse que beberlo es un encuentro con lo más puro de los vinos de Jerez, con la variedad con la que se inaugura el abanico de colores y sabores que son nuestros vinos, son el primer paso de las uvas Palomino cuando se convierten en vino Fino tras años de paciente espera bajo el sistema de criaderas y solera.

Es que no paro de encontrar similitudes entre una mujer sin maquillaje y el Fino En Rama, no lo puedo evitar, soy mujer con vivencias concretas que me hacen ser como soy y decidir a quitarme los filtros para ser aún más feliz. Así, disfrutar un fino en su estado más natural, en donde los matices de la crianza biológica –esa del tan misterioso velo de flor inconseguible fuera del Marco de Jerez, que cubre la superficie de los vinos y genera una fermentación carente de oxígeno y con ello características únicas e irrepetibles- ofrece notas a levaduras vivas, herbáceas, muy vivas, como si se tratase de un campo abierto que cuando se inhala se absorbe la naturaleza en un respiro. Y pocos se atreven a embotellarlo por el riesgo que significa ser tan literales con la esencia, y hace días me encontré con el Fino en Rama Cruz Vieja de la bodega Faustino González; una sorpresa con su botella de 375ml –como los mejores perfumes- con notas punzantes, delicadas, deliciosas, ideales para tomarse tan literal y directo como la belleza misma. Porque el término “en rama” es lo más parecido a beber un vino de Jerez dentro de una bodega, es invitación velada para que viajen a comprobar la esencia andaluza por ustedes mismos.

 

Ruth Amaya

Más de 20 años de experiencia en el servicio de sala y atención especializada a clientes en la industria de la restauración. Dedicada al marketing gastronómico, enamorada de mis vinos de Jerez y su simbiosis con la cocina mexicana con mi proyecto #sherryMX Encuéntrame en www.ruthamaya.com

One response to “Belleza natural en rama

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s